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Hablemos de aborto, realidad, consecuencias y oportunidades
Déjame hacerte una pregunta: ¿Quién crees que te ama más, quien dio su vida para salvar la tuya, o quien te pide la vida de tu hijo para salvar la propia? Esto es lo que sucede muchas veces, “salvarse de un problema”, bien puede pagarse al precio de una vida, siempre y cuando no sea la propia ¿Cierto?

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Esta es la lógica del mundo, pero por mucho que inviertan dinero y esfuerzos en promover y difundir esta forma de pensar, y en tratar de convertirla en “legal”, esto no lo convierte en algo bueno en sí mismo ni en algo que practiquen la mayoría de las mujeres, y si no se justifica un medio bueno para un fin malo, tampoco se justifica un medio malo para un fin que tampoco es bueno, como el caso de huir de la responsabilidad de nuestros actos, y menos a costa de la vida de un inocente.
Una de las primeras inexactitudes en torno al problema del aborto, es que no existe aborto seguro, porque es una acción en la que al menos una persona inocente resulta muerta, sí, muerta. Otra cosa que no existe es el aborto gratuito, puesto que independientemente de que seas o no seas tú o el papá de tu hijo quienes tengan que cubrir el costo que implica un aborto, o parte de dicho costo, la realidad es que se tiene que destinar dinero, que podría canalizarse a salvar vidas.
El bebé en gestación, es una persona completa desde el momento en que papá y mamá unen sus cromosomas mediante la relación sexual, la unión de estos 46 cromosomas dan como resultado un nuevo ADN, un nuevo genoma humano, que no es ni el del padre ni el de la madre, es el del nuevo bebé, aunque sea microscópico, y ni siquiera puedas verlo o sentirlo todavía, la verdad es que ya está ahí, lo han formado sus dos progenitores, ambos colaboraron con la mitad de la información vital para que esto sea posible.

Pero si las cosas no van bien, podrían ser dos las muertes que provocaría el aborto, la del bebé y la de la mamá, o bien, podrías resultar con imposibilidad de volver a concebir nuevamente un hijo, o algunas otras complicaciones posoperatorias tales como infecciones frecuentes, complicaciones en vías urinarias, órganos aledaños afectados y otras.
Me gustaría poner a tu consideración una prueba irrefutable, de que el bebé no es el cuerpo de mamá, son dos distintos. Como se menciona en la Biblia, concretamente en el Salmo 139: 13,16 dice:
“Porque tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa Y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de Ti mi cuerpo, Cuando en secreto fui formado, Y entretejido en las profundidades de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, Y en tu libro se escribieron todos Los días que me fueron dados, Cuando no existía ni uno solo de ellos.”

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No tenemos derecho a decidir sobre la vida de un ser concebido, y que ha sido querido por Dios desde toda la eternidad, que ya es una persona completa, a la que solo le falta crecimiento y desarrollo, la única diferencia es que se encuentre respirando por sus propios pulmones en los brazos de mamá, o con ayuda del torrente sanguíneo de ella, mientras está en gestación. Además, considera esto, si podemos poner fin a su existencia corporal, lo cual es posible debido a que Dios nos respeta la libertad con la que nos ha creado, lo cierto es que su alma es inmortal, tal como la tuya o como la mía.
Eso significa que el alma de tu hijo llegará a la presencia de Dios, sin la posibilidad de haber cometido pecado alguno, por lo tanto, Dios lo recibirá con gran dolor por su muerte provocada, pero con gran alegría, porque es tan grande el amor de Dios, que en lugar de estar deseando tu condenación, a la que podrías hacerte merecedora si no logras entender esta realidad tan grande y tan inexplicable como es el Amor de Dios, estará al lado de tu hijo rezando por ti y también por su papá, pues ambos son objeto del amor de Dios, pero también de su justicia.
Dios murió por todos nosotros, eso significa que ya pagó por todos nuestros pecados, ¿entiendes?, aun el de haber dado muerte a tu hijo, su tristeza, más que enojo, no es solo ni principalmente porque le ofendiste atentando contra una de sus criaturas, una de todas por las que murió, su tristeza es porque te alejas de la posibilidad de hacer efectivo el precio que pagó también por ti, y podrías perderte para siempre, Él respetará tu libertad, y acepta las consecuencias, por eso quiero que lo sepan, tú y el padre de tu hijo, en el triste supuesto de que hayas tenido ya la experiencia del aborto, tu hijo estará intercediendo por ustedes, para que se arrepientan y se conviertan de corazón, y si puedan, también buscar mutuamente, la conversión y el perdón.

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También es importante que sepas que hay alternativas que no implican sacrificar a tu hijo, de las que seguramente nadie te ha hablado. Existen centros de ayuda, tanto para tu período de gestación y parto, algunos de los cuales tienen relación con centros de adopción que les ofrecen familias deseosas de tener un bebé, aunque no sea concebido por ellos, pues su capacidad de amar los hace ver en la adopción una forma de realizarse como padres, con lo que tendrías la tranquilidad de haber colaborado a la felicidad de un matrimonio sin hijos, y de haberle dado a tu hijo una oportunidad que tal vez tú, en ese momento, no podrías brindarle y siempre sabrás que lo tuviste y que no le negaste la posibilidad de vivir.
Algunas otras cosas sobre las que “no te dicen sobre las consecuencias”, más allá de los riesgos que toda intervención implica, el problema del síndrome postaborto, que es una pena moral y espiritual con la que la mayoría de las mujeres que abortan cargarán toda su vida, y esto dicho por miles de mujeres que, lamentablemente ya lo sufren, aunque hayan pasado muchos años, pesadillas, flashbacks, sentimientos recurrentes de culpa, estados depresivos de leves a muy graves, incluyendo tendencias suicidas por la pena no perdonada, convencidas ahora, de que deshacerse de su bebé por la vía del aborto, no les resolvió un problema, las convierte en madres de un hijo muerto.

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Todo este argumento espiritual, es una prueba más de que no son un mismo cuerpo, más allá de la biología, son dos cuerpos, el de mamá y el de su hijo, y ambas almas están llamadas a la inmortalidad, a la vida eterna, misma que podrían tener para estar unidas a sus hijos abortados si logran la conversión del corazón. Estas almas infantiles, al estar con Dios, rezan permanentemente por su mamá, para que su dolor pueda convertirse en Esperanza y vivan de acuerdo al reconocimiento de este valor supremo.
Recuerda, es muy importante valorar la dignidad de la vida desde la concepción, dignidad que nos viene precisamente del Amor con el que Dios no creó. No te rindas, busca opciones, no dejes que el miedo, la vergüenza, o el egoísmo, te lleven a una decisión apresurada de la que después te arrepientas. Recuerda también que Dios nos tiene a todos un amor incondicional y solamente necesitas confiar en Él, porque siempre nos está esperando.

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