Cambio de Paradigma

Un paradigma, de acuerdo con la definición que de tal término hace la Real Academia Española de la Lengua es: “Teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Una forma más sencilla de entender el término es definirlo como un conjunto de creencias o supuestos, bajo los cuales se rige el comportamiento de una persona o grupo de personas, desde una familia hasta la sociedad en su conjunto.

Una vez dicho esto, podemos estar medianamente de acuerdo en el hecho de que en la actualidad, pareciera existir un paradigma, según el cual, diversos medios de comunicación, comunicadores, reporteos y periodistas, y grandes sectores de la sociedad por medio de las “benditas redes sociales”, señalan al Presidente de nuestro país todo aquello con lo que no están de acuerdo, desde los grandes e inviables proyectos faraónicos, que solamente consumen irresponsablemente recursos públicos tan necesarios en otros rubros, o las críticas que hace a cualquier sector de la sociedad, mientras que el mandatario continúa día a día con su propaganda polítca, sus ataques e insultos contra quienes discrepan con él, dividiendo a los mexicanos y sembrando el encono entre nosotros desde su ventajoso púlpito de la mañanera, que es otro gasto inútil de recursos públicos, utilizados para fienes e intereses personales, mientras que los problemas del país siguen sin ser atendidos.

Ciertamente que en toda sociedad contemporánea y democrática, es indispensable el respeto al derecho a discentir, a tener una opinión diferente de la que sostiene el gobierno, o alguno de sus funcionarios, de cualquier nivel y orden de gobierno. De la misma forma, ese mismo derecho, entendido como libertad de expresión, nos ha permitido observar los diversos niveles de crítica a los que me he referido, desde los muy prudentes y medidos en sus comentarios, hasta los que van al planteamiento más directo, más elevado de tono, algunos inclusive, bajo el manto de personajes de ficción, llegan a una crítica más mordaz y hasta al reclamo en nombre de la sociedad y de los daños que en las diversas percepciones se aprecia y se juzga el daño, los errores, los peligros a los que las decisiones del gobernante en turno están llevando al país.

Ahora bien, después de tres años de gobierno, a lo largo de los cuales el paradigma utilizado no ha dado y no parece que vaya a producir frutos diferentes, pero lo que sí vamos a obtener de seguir con el mismo paradigma será una situación cada vez más exacervada de encono y division, radicalizándose la postura del gobierno en atacar, amenazar, criticar y ofender a sus detractores, calificándolos de corruptos, neoliberales, vendidos, traidores, aspiracionistas y todos los demás que ustedes quieran agregar, y por otro lado los mismos reclamos, los mismos memes, sátiras, presentación de evidencias por parte de periodistas serios, sin que la situación cambie de fondo, excepto en cuanto a que mientras más tiempo pase, el poder del gobierno se irá consolidando, los organismos autónomos que todavía hoy no están totalmente bajo su control lo estarán en mayor medida, la división sembrada hará imposible la reconciliación y unidad nacional, tan importante y tan necesaria si lo que se busca es el bien del país y no mantenerse en una discusión en la que ni unos van a lograr soluciones ni los otros van a modificar la forma de gobierno, dado que aunque parezca errática y llena de contrasentidos, tiene una agenda muy bien trazada y ejecutada al pie de la letra, además de ser la más escandalosamente corrupta de los últimos tiempos en nuestro país llegando a niveles aberrantes y cínicos.

Está visto que el Presidente parece ser refractario, inmune, insensible, a todo el torrente de críticas que ha recibido, sean éstas sustentadas, con evidencias documentales y datos duros, sean a base de memes y caricaturas, decía pues, frente a todo el cúmulo de manifestaciones en medios televisivos, radiofónicos, de redes sociales, el Presidente no ha cambiado, y por lo que se ve, no va a cambiar su paradigma de descalificar al comunicador o al medio que discrepa de su visión, de su proyecto o de su capricho.

Lo preocupante es que pareciera, por la postura de ambos actores, que se hubiera producido ya un gran acuerdo, se hubiera adoptado el paradigma, con la mayoría de quienes critican y denuncian al gobierno, y éste, que les tolera toda clase de crítica, siempre y cuando, nadie apoye el proceso de revocación de mandato.

Es muy claro a estas alturas, que ni Carlos Loret, Brozo, Ángel Verdugo, Carlos Alazraki, Ricardo Alemán, Ricardo Rocha, el Trol, Chumel Torres, Joaquín López y Carlos Marín, Carmen Aristegui y muchos otros, siguen día a día, en su papel de críticos responsables, mientras el presidente sigue en su papel de brabucón, sin darse por aludido o respondiendo como ya hemos comentado.

Resultado, más econo y más división. Por eso, si lo que se quiere son resultados diferentes, hay que dejar de hacer las mismas cosas. La crítica, por más fuerte y documentada que sea, o por más creativa y entretenida que pueda resultar, no va a lograr nada tal como está la situación.

Mi pregunta es, ¿por qué si tantos estamos en desacuerdo con el rumbo que ha decidido tomar el gobierno, no hacemos algo que nos pueda unificar en torno al objetivo de lograr el cambio?

Y para quiénes pregunten qué cuál es ese camino diferente les propongo, es más los convoco y hasta los reto, comunicadores, medios, sociedad, a trabajar todos desde sus diversos medios que tienen una gran capacidad de cobertura nacional, a impulsar el proceso de revocación de mandato, sí, ese que nos han querido vender como una maniobra de López para continuar en el gobierno, como ha seucedido en otros países. Hay grandes diferencias entre México y los países hermanos que sí han caido en esa trampa, y es que mientras en aquéllos, las condiciones estaban dadas para que así sucediera, en México todavía no.

Número uno: el ejercicio original que el gobierno quería realizar, aquél de la pregunta que no preguntaba nada que autorizó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no tiene nada que ver con el proceso actual que ya está en curso.

Número dos: el Instituto Nacional Electoral no ha caído totalmente en manos del presidente, y dado que esta fue un error de cálculo, pretendieron darle marcha atrás, primero con la reducción de su presupuesto, y sumándolo a la larga lista de instituciones “corruptas”, “caras e ineficientes”, negando la realidad de que es mismo INE hizo posible su llegada al poder.

Número tres: el proceso en marcha responde al procedimiento constitucional, en donde sí hay una exigencia ciudadana de llevarlo a cabo, situación que ya fue declarada oficialmente, se alcanzaron las cifras globales y por entidad federativa que marca la Constitución, por lo que el procedimiento no srá conducido por Morena, en mesas puestas en las estaciones del metro, será conducido por el INE, y deberá contar con el número de casillas y funcionarios que determina la ley.

Número 4: esa es la razón por la que el gobierno ya no quiere que esto suceda, porque no tiene la certeza de ganar ampliamente, arrolladoramente, como sería si tuvieran el proceso controlado.

Número 5: si toda esa garan parte de la población que está descontenta y en contra del gobierno, ya sea porque han perdido familiares y amigos tanto por la falta de medicamentes contra el cáncer, por el mal manejo de la pandemia, porque se quedaron sin trabajos y sin ingresos por la falta de apoyos derivados del aislamiento forzado al que se nos sometió por causa del COVID y que a López le vino “como anillo al dedo”, por la cantidad de leyes e iniciativas que, aprovechando esta situación la bancada de Morena ha implementado totalmente de espaldas a la sociedad y en contra de los intereses nacionales, por la irresponsabilidad y falta de sensibilidad mostrada por el gobierno ante las grandes tragedias, sea por sismos, inundaciones, incendios, o las directamente achacables al propio gobierno como la tragedia de la línea 12 del metro, de la que no hay a la fecha una sola persona que sea procesada y que asuma su responsabilidad, mientas millones de personas invierten horas y horas de su vida en el transporte diario hacia y desde sus centros de trabajo.

Por tod esto me pregunto, ¿por qué si sabes que si sigues haciendo lo mismo vas a seguir obteniendo los mismos resultados sigues haciendo lo mismo?

Por lo tanto la propuesta concreta, sencilla y simple es:

Si el presidente no cambia, ¡Cambia al presidente!

¡Salva a México de tres años más de división y destrucción!

Súmate a esta propuesta, difunde y sobre todo, el 10 de abril no dejes de ir a votar, expresa tu opinión y deja constancia. Si no crees en el éxito del ejercicio, por lo menos no dejes de intentarlo, tal vez el resultado llegue a ser una prueba invaluable en un posible juicio ante un tribunal internacional que se interponga ante el Tribunal Internacional de La Haya.

No seas testigo pasivo, sé protagonista de tu destino, no cargues con la responsabilidad personal y moral de no haber intentado algo distinto.

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